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El tratamiento homeopático es un
tratamiento individualizado para cada
enfermo, teniendo en cuenta todos los
síntomas que presenta y ha presentado
en todas las esferas y órganos. Requiere
un estudio integral de toda la persona para
llegar a un diagnóstico y tratamiento
acertados (entrevista médica homeopática).
La recopilación de toda la información
se realiza principalmente durante la primera
consulta y se va completando a lo largo
de las sucesivas revisiones.
El
tratamiento homeopático potencia
la capacidad de autodefensa que tiene el
organismo. Por ello, siempre es general
(dirigido a todo el organismo), tanto en
enfermedades crónicas como enfermedades
agudas, y con el objetivo de llegar a un
nivel de salud que permita el máximo
desarrollo de las propias capacidades curativas,
sin molestias ni trabas.
Los medicamentos homeopáticos son
inocuos y sin toxicidad; pueden usarse
durante el embarazo y en los extremos de
la vida (niños, niños, ancianos,
moribundos) sin ningún perjuicio.
En general, la medicación homeopática
no tiene por qué causar ningún
malestar, no obstante, en ciertos casos
pueden producirse "crisis curativas",
a veces necesarias para la buena evolución
de la enfermedad.
Si durante el tratamiento homeopático
nota algún malestar, que ya tenía
antes pero más acentuado o algunas
personas de nuevo, que no pueda adjudicar
a ninguna otra causa razonable o conocida,
informe a su médico homeópata.
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